Yves Béhar, Diseño social

Lámpara Leaf (Foto: cortesía Fuseproject)

En 1999, el diseñador suizo Yves Béhar decidió fundar su propia compañía, Fuseproject, bajo una premisa personal: el diseño trae historias a la vida y en ese sentido no sólo debe mostrar el futuro sino también crearlo. Desde sus primeros años Fuseproject ha obtenido numerosos reconocimientos y ha trabajado con importantes clientes como Nike, Microsoft y Toshiba, por mencionar sólo algunos. Sin embargo, Yves Béhar no ha abandonado su conciencia social ni la certeza de que el diseño es un punto importante en lo que respecta al futuro de la sociedad. De hecho, puede decir con orgullo que lo que diferencia a su compañía de las demás es “el hecho de tener un pie en la sociedad y el otro en el mundo empresarial.” Por esto, sus diseños pretenden no sólo ayudar al colectivo sino también tener el menor impacto ambiental posible. Dos ejemplos claros de su conciencia social son la lámpara Leaf, diseñada para la prestigiosa compañía Herman Miller y su trabajo en el proyecto OLPC (una computadora por niño).

Lámpara Leaf
El 37 por ciento de los materiales utilizados para la creación de la lámpara Leaf son reciclados y además, el 95 por ciento de los materiales que la componen son totalmente reciclables. Sin embargo, esto no afecta en absoluto la calidad y la innovadora tecnología de la misma. Al utilizar tecnología LED, la lámpara permite al usuario la posibilidad de controlar la intensidad y el color de la luz así como encenderla y apagarla con tan sólo tocar sus controles manuales. Esta posibilidad de modificar la luz atendiendo a sus necesidades funcionales y a los estados de ánimo y de ubicación le confiere al interesante y llamativo diseño, según palabras del propio Béhar, una riqueza sensorial única.

Laptop del proyecto OLPC (foto: cortesía Fuseproject)

OLPC
El proyecto de una computadora por niño, fue propuesto por Nicholas Negroponte a Yves Béhar, quien decidió inmediatamente colaborar con el diseño cobrando sólo los honorarios estrictamente necesarios. La idea es llevar la tecnología y el conocimiento a las casas de todos los niños pobres. Para lograr este reto, se ha diseñado la computadora más barata del mundo que cuesta tan sólo 100 dólares, con la idea de que este costo mínimo corra a cuenta de los gobiernos de los distintos países. Además de contar con un diseño lúdico que encantará a los niños, las computadoras OLPC son compactas y muy resistentes a distintos tipos climáticos. Es importante mencionar que el hecho de que sean baratas no significa que carezcan de tecnología, por el contrario, hay cosas en su interior que son más avanzadas que las que se encuentran en computadoras diez veces más caras. Como la pantalla, por ejemplo, compuesta por una nueva matriz de cristales líquidos donde cada píxel puede reflejar la luz y dejarla pasar para que, en caso de gran luminosidad externa, los textos sigan siendo visibles. Para Yves Béhar el valor innegable de este proyecto, más allá del diseño, es el de llevar la educación y, por ende, la democracia a los países donde sean repartidas las computadoras. (Erika Roosen)

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