Dior está en los detalles

(Vestido emblemático del New Look, El Topaze, Colección otoño-invierno 1951, Museo Christian Dior, Granville (Foto: Tingaud)

Por: Daniel D´Armas

Actualmente parece increíble imaginarse una Caracas con aceras amplias y limpias, libre de tráfico, sin las visitas feriadas a centros comerciales y vistiendo trajes de gala para las recepciones. Pero eso es hoy día; hubo un momento cuando el glamour y el savoir vivre se encontraban en cada esquina de la ciudad, Gio Ponti construía una maravillosa villa planeada como la casa de sus sueños para la familia Planchart, las carreras de caballos en el hipódromo de La Rinconada eran todo un evento nacional, el Salón Venezuela del Círculo Militar era el epicentro de los rendez-vous de la alta sociedad y Christian Dior abría su primera tienda fuera de Francia en nuestro maltrecho Boulevard de Sabana Grande, otrora centro de compras de la urbe.

Eran los años cincuenta y el afamado francesito rechoncho sería el padre de esa futura y venerada Santísima Trinidad de la Alta Costura gala, que se completaba con su hijo Yves Saint Laurent y un espíritu Santo encarnado en mujer que respondía al nombre de mademoiselle Coco Chanel. En aquel momento, las niñas bien venezolanas portaban sobre sus cuerpos, y en ocasiones sin saberlo, trajes de lo que devendría en un momento clásico de la historia de la moda y la indumentaria, así como de toda una década: el New Look.

Fue el poderosísimo editor de la revista Harper´s Bazaar, Carmel Snow, quien le dio este nombre al estilo de la que sería la primera colección del ex estudiante de Diplomacia Christian Dior, dado que la misma consituía una nueva aproximación a la moda, aunque originalmente tenía como título la Línea Corola. Ésta fue presentada el 12 de febrero de 1947 y tuvo como objetivo convertir a las señoritas de la época en cientos de pequeñas flores envueltas en metros y metros de tul, seda y tafetán que caminaban y danzaban en las calles de París, Londres, Nueva York, e incluso en las de alguna que otra capital latinoamericana. El señor en cuestión podría ser considerado el artesano de un nuevo renacimiento de la moda, después de la decadencia sufrida tras la post-guerra, y a la vez el artífice de un regreso a principios del siglo XIX y a la Belle Epoque: hombros redondeados, un pecho abultado y exaltado, cinturas diminutas, guantes, tacones, pero sobre todo una voluminosa falda larga con los más exquisitos tejidos, serían los puntos referenciales del venerado estilo. El New Look puede ser considerado un excelso resumen de nostalgia y elegancia con el cual Dior dio en el clavo; la feminidad volvía, justo lo que la gente esperaba y necesitaba luego de años de guerra, restricciones y trabajo duro. Y es que la confección de un vestido New Look requería de decenas de metros de tela y, luego de los austeros trajes usados durante la guerra, este extravagante derroche de material significaba el verdadero final de la beligerancia.

Luego de la gran retrospectiva realizada en la Villa de Granville, del creador de la Avenue Montaigne, se realizó en 2007 en el Victoria and Albert Museum de Londres, galería que se ha convertido en referencia de las artes decorativas y de las majestuosas exposiciones de vestuario, una conmemoración al sexagenario estilo que marcó pauta en el mundo de la moda. La muestra comprendió más de 100 vestidos diseñados por los dioses de la Alta Costura que vistieron a las mujeres más elegantes del mundo durante el período comprendido entre 1947 y 1957, año que marca el fallecimiento del diseñador bajo el logo de la C y la D. Otros cohortes en “The Golden Age of Couture” son Cristóbal Balenciaga, Hubert de Givenchy y Pierre Balmain, como exponentes del país al otro lado del Canal de la Mancha; así como Norman Hartnell y Hardy Amies, los costureros reales de la Corona británica.

El enfoque de la exposición, que inauguró el 18 de septiembre de 2007, se basó en el impacto de los diseños New Look de Dior en el período de la post-guerra, el cual ha sido interpretado como el momento más ingenioso de la Alta Costura parisina. Como señaló la curadora Claire Wilcox: “De 1947 a 1957 fue la década de Dior, él creó un modelo comercial y creativo que dominó todo ese decenio y que se convirtió en la cúspide de la Alta Costura”.

Entre las piezas que se exhibieron resaltaba un conjunto de chaqueta y falda llamado “Zemire”, un distintivo diseño de 1954 que fue encontrado en un ático en París y se presume perteneció a Gloria Guinness; el museo lo adquirió en una subasta el año pasado. También se mostró un vestido azul confeccionado por Givenchy y que es prácticamente idéntico al que utilizase Audrey Hepburn para la película Funny Face. Vestidos utilizados por la familia real y algunos de Wallis Simpson, duquesa de Windsor, ícono de la moda y personaje indispensable de la época, también estarán a la vista de los visitantes.

El único personaje que no correspondía a la época fue el impredecible y actual diseñador de Dior, John Galliano, quien ostenta ese título desde hace 10 años y ha logrado incrementar las ventas de la marca, actualmente propiedad del poderoso conglomerado de la moda LVMH. Este valor agregado se debe, en parte, a que Dior hoy día continúa siendo una de las pocas casas que siguen realizando desfiles de Alta Costura, y particularmente a la colección de Otoño-Invierno 2005-2006 en tributo al maestro.

Sandalias de satén rojo y bolas de strass (Foto: Tingaud)

También formaron parte de la muestra algunas fotografías de Richard Avedon, entre ellas, la super reconocida impresión de 1955 de la modelo Dovima con un par de elefantes luciendo un vestido Dior, primer diseño de Yves Saint Laurent para la casa. Un hermoso contraste entre la sutileza y elegancia de una “Bella” y la dureza de un dúo de “Bestias”, que representaban la iconoclasta imagen publicitaria de las casas de moda de la época. También se exhibieron ejemplos del trabajo del fotógrafo y vestuarista Cecil Beaton quien, aunque muerto, es en parte uno de los grandes promotores de esta exposición, pues en 1971 persuadió a algunos de sus amigos de sociedad a donar los vestidos al museo, y una gran mayoría de ellos son los que se mostrarán.

Todos estos detalles hicieron de “The Golden Age of Couture” otra de las avalanchas de restrospectivas y exposiciones de grandes creadores de moda que pululan actualmente en los museos del mundo. Una gran gala con champagne y personajes reconocidos, editores de moda, diseñadores y modelos, abrirá la sesión; sin embargo, lo más importante será la subasta que se llevará a cabo con el objeto de recaudar fondos para el financiamiento de futuras exhibiciones en el museo porque, como dice Alexandra Schulman, presidente del comité de la exposición y editora en jefe de la Vogue Británica, la gala no sólo tiene un inmenso valor histórico y artístico, o celebra los tesoros que allí se guardan, sino que también debe permitir ampliar y mejorar la colección del museo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s