Gabriela Machado,

La niña que cocinaba porque se aburría

María Eugenia Alonso, el personaje de Teresa de la Parra en Ifigenia, escribe un diario porque se fastidia. Gabriela Machado se construye a sí misma como cocinera de un modo que recuerda a Ifigenia cuando nos confiesa que aprendió a cocinar porque se aburría, durante aquellos años en que vivía sola con su marido en un apartamento de 350 metros desprovisto incluso de muebles. En ese entonces tenía 24 años y ya estaba casada con la persona a la que había conocido a los 15 años, y graduada de diseñador gráfico. Pero se frustraba. Su marido llegaba a casa en la noche y ella no sabía cocinarle nada. Fue entonces cuando agarró el libro Mi Cocina de Armando Scannone y comenzó a prepararle ricas cenas a su esposo, quien no dejó de sorprenderse de ese talento escondido que se revelaba poco a poco en su esposa.

Su cara menuda, y su cabello lacio y negro, sirven de marco en Gabriela a sus ojos oscuros y ágiles que, cuando conversa, secuestran su expresividad hasta el punto de que parecería que es de ellos y no de su boca que salen sus palabras. Hay matices de paradoja en ella; una fragilidad asociada a cierta intensidad, una gran voluntad ligada a una extrema sensibilidad, una perseverancia que apuntala con una muy personal fe en lo sobrenatural, un aura que unos toman por bondad y otros por justicia y otros simplemente por energía.

Como aquellas personas que tienen facilidad para aprender y entender idiomas extranjeros, Gabriela tiene una suerte de intuición culinaria que le ha permitido tomar buenas decisiones a la hora de cocinar eso que ella llama cocina de fusión, concepto que lo entiende Gabriela como un mestizaje entre cocinas o platos, como una fusión entre culturas, el respeto por las tradiciones y raíces de cada cultura es elemental. Pero para llegar a esta etapa en que está experimentando con fusiones, debió pasar por otras experiencias y, sobre todo, guiarse con libros, que le han servido como mapas para adentrarse en cada cultura y así descubrir posibilidades de fusionarlas. Las cocinas de Tailandia, luego Japón, más tarde diversas naciones de Asia, India y África hasta llegar a Europa, despertaron la curiosidad culinaria de Gabriela, y fue a través de los libros que logró conocer sus culturas, ingredientes y recetas típicas.

Mientras crecía su amor por la cocina la chef siguió investigando, estudiando y experimentando, hizo varios cursos y viajó mucho, específicamente para comer en los mejores restaurantes de Nueva York, París y Madrid. En Chicago conoció a su ídolo el chef Charlie Trotter y una temporada en Marruecos le dio dominio de la sabrosa comida marroquí.

Cuando le preguntamos cómo cocina, cómo es su proceso creativo, ella nos explica que para hacer una receta se sienta con varios libros, de los que toma inspiración. Escoge algunas recetas que le gustan y en su mente va imaginando una receta nueva, que luego transcribe a computadora “esa es mi forma de cocinar, yo empiezo con la receta y después voy a la cocina”. Los platos de Gabriela son innovadores pues su conocimiento de las distintas culturas la hace capaz de escoger características particulares de una y de otra y fusionarlas en una receta completamente nueva y diferente. Además, nos revela que nada de lo que cocina lo prueba, dice que su esposo y las personas para quienes cocina actúan como su paladar. Como resultado de este proceso de “cocina mental” tiene más de 2000 recetas documentadas.

Gabriela cocina buscando exaltar el sabor, y aunque comprende la importancia de la estética en el plato para ella nada es perfecto, “cuando tú sirves un plato y se te cayó la salsa, igualito va a estar divino”. Hoy, con su servicio de catering, Gabriela se esfuerza por preparar platos que alegren a sus clientes, que los hagan querer repetir, pues afirma que es gracias a ellos que ha tenido éxito en el competitivo mundo culinario de Caracas.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Sandra dice:

    Gabriela machado encontrada de nuevo! Pudimos disfrutas de su cocina en su estudio culinario ” Copperbox” en Miami. Es dificil conseguir reservacion….un amigo nos llevo, y WOW! Es un gusto ver el tipo de talento que sale de nuestras tierras….lamentablemente el talentl de Gabriela lo disfrutan en ottas tierras….. No existe mejor experiencia culinaria en Miami…de hecho, me atreveria a decir que no era posible asociar Miami con alta cocina…hasta esa noche magica. Y despues de todo ese menu de 7 platos, disfrutado en intimas conversas con un grupo de artistas, periodistas y escritorws quienes eran los que poblaban las 3 mesas comunales, me dice una famosa fotografa, aquella de las fotos famosas de Angelina Jolie, ” ahhh tu eres de Venezuela? sabes que la chef tambien….” y me quede patitiesa. WOW. Felicitaiones, orgullo, y sorpresa, pues esa noche estara en mi mente por anos…

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