Teresa Mulet, vivir el diseño

Teresa Mulet

Por: Rebeca Fernández V.

Cuando Teresa Mulet abordó el avión que la llevaría a Italia para pasar unas vacaciones de verano, no se imaginó que dicho viaje cambiaría la forma en que ejercía su profesión. El total design estaba a punto de apoderarse de su vida.

Perteneciente a la promoción de diseñadores que dejó el Instituto Neumann para integrar Prodiseño, pasó los años siguientes a su graduación llenando su portafolio con trabajos editoriales. Junto con Michelle Guevara, trabajó en el taller Es Diseño, donde dió vida a publicaciones venezolanas como Actual, Babel o Corpovoz de PDVSA. Una exposición de la artista plástica Magdalena Fernández en la Sala Mendoza la sorprendió gratamente. Sin pensarlo dos veces le preguntó quién o qué la había inspirado a realizar la muestra; la respuesta tenía apellido italiano: Fronzoni. Fernández le comentó que este diseñador invitaba todos los años a jóvenes de diferentes partes del mundo y diversas disciplinas a participar en un curso de diseño. Tiempo después, Teresa viajó a Italia y aprovechó la oportunidad para conocer al maestro italiano. “Fue amor a primera vista”, dice Teresa, al recordar el momento en que conoció a su primer maestro de vida. Y es que según la artista, existen profesores que te enseñan a ser un buen profesional, pero hay unos pocos que te dan lecciones para vivir bien tu vida. Con Fronzoni pasó siete años aprendiendo a tomar responsabilidad por sus decisiones creativas y descubriendo la filosofía del total design, que no sólo se aplica al ámbito profesional del creador, sino que debe ser una guía para vivir la vida. El total design “busca explotar la sensibilidad hacia las cosas que nos ofrece la vida pero sin dejarse llevar por la espontaneidad de la naturaleza. Es decir, si voy a diseñar algo, tengo que inyectarla con mi racionalidad humana, tengo que demostrarle a la naturaleza mi pensamiento y no copiarla porque ella es igual o superior a mi”.

Luego de su pasantía en el taller de Fronzoni, Teresa pasó a formar parte del estudio milanés del famoso arquitecto italiano Matteo Thun. Allí trabajó en la identidad gráfica de un hotel en Hamburgo. Esa fue la primera vez en que sacó una fuente del papel (un espacio bidimensional) para trasladarla a un espacio tridimensional: colocó una enorme P color lila en la puerta de la piscina de ese recinto. Hacia el final de su estadía en Italia trabajó en la identidad gráfica del hotel Villa Sao Paolo, ubicado en la ciudad de San Gimigniano, en la Toscana. Se inspiró en los colores de la naturaleza que rodea el complejo para definir la paleta de colores propia del lugar, éstos junto a la hoja del olivo —árbol propio de la región— forman parte de la identidad del hotel.

Banco inspirado en la hoja del olivo

Una vez concluido su aprendizaje en Italia, Teresa regresó a Caracas para reencontrarse con un segundo maestro de vida: Álvaro Sotillo. A su lado, aprendió a acercarse al diseño de una forma más detallista lo que le otorgó vida, de la manera como la entendemos los latinoamericanos, a sus creaciones. Entre los proyectos que ha llevado a cabo desde que regresó a Venezuela, cabe destacar Caracas sensorial. En éste, un grupo de diseñadores y sociólogos visitaron el sector Las Mayas para conocer acerca de la vida del barrio y crear a partir de su experiencia señalizaciones que les sirvieran a los habitantes de la barriada para ubicar los distintos servicios domésticos que se ofrecen en las casitas aledañas a las escaleras. Este proyecto tuvo un significado especial para Teresa, pues le permitió compartir sus conocimientos en el área de diseño con los niños de Las Mayas, quienes fueron sus ayudantes durante todo el proyecto, sirvieron de inspiración para definir la gama de colores propios del barrio y a pintar las señalizaciones en las escaleras.

Su proyecto más reciente lleva por nombre Tipo útil. Comenzó con la creación de la identidad de su propio estudio: “Quería anunciar el Total Design, entonces escogí la letra T que significa tipografia, que para mi es la pasión llevada al hecho tridimensional”. A partir de esta letra, desarrolló una familia tipográfica ancha y de líneas curvas. Estas letras se transforman (mutan en objetos tridimensionales) y adquieren la forma de objetos cotidianos: una poltrona, una cartera, una bandeja de madera. Los objetos derivados de está familia de letras los ha clasificado bajo los mismos parámetros con que se clasifican las familias de letras en diseño: un objeto voluminoso sería bold, uno de líneas rectas y cuerpo compacto medium, mientras que uno con marco delgado caería en la categoría light. Aun cuando este trabajo está en pleno proceso, pues “hay unas letras más felices que otras”, el tipo útil ya ha sido expuesto en la Bienal de Venecia y en los espacios de la torre Corp Banca en La Castellana.

TIpo útil (Silla T)

Si hay algo que distingue a Teresa es su interés por compartir lo que sabe. Comenta al respecto: “Fronzoni siempre me decía que si tienes una idea y la guardas, puedes estar seguro de que durante toda tu vida vas a contar con la misma idea; en cambio si compartes lo que sabes tendrás la oportunidad de ser dueño de miles de ideas”.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ini dice:

    Muy buena reseña.

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