CES 2012, Las Vegas: Un evento pantagruélico en una ciudad muy peculiar

Llegamos a Las Vegas en el preciso momento en que el Sol estaba apunto de ocultarse, enero de 2012

Llegamos por tierra a Las Vegas, a eso de las cuatro y media del domingo 8 de enero. Habíamos viajado poco más de cuatro horas desde Los Angeles hasta esta ciudad peculiar cuya desbordada imaginación arquitectónica llama tu atención desde que traspasas sus límites.

Viajamos hasta Las Vegas a lo largo de una carretera que, en su casi totalidad, te muestra hasta donde tu vista te permite divisar, valles, planicies y colinas resecas en las que las únicas irregularidades provienen de formaciones rocosas que, uno presiente, han sido el resultado de la fuerte meteorización producida por un clima de temperaturas extremas y mínima humedad. Vasta zonas desérticas en las que de tanto en tanto se pueblan de limitados bosques de cactáceas entre las que despunta una especie de arbusto de hojas espinosas de la familia de la Yuca.

Quizás si hubiésemos llegado por avión no nos hubiéramos percatado de que una de las cosas que hace tan sui generis a esta ciudad es ese emplazamiento que la aisla topográficamente de un modo tan radical. El hecho de que Las Vegas sea una ciudad tan densa en luces, ruido, ánimo, pasiones humanas y energía eléctrica y que, no obstante, esté rodeada como si si se tratara de una muralla protectora, por esos vastos espacios solitarios y silenciosos del desierto. Silencio y soledad que se yerguen alrededor de la ciudad como si quisieran proteger a la nación en la que está localizada la ciudad, Estados Unidos, de eventuales excesos en los que pudieran incurrir sus habitantes o visitantes. Excesos, o más bien licencias como el juego, que por otra parte deben haber constituido en algún punto del pasado reciente de Nevada, una estrategia diseñada para combatir o compensar los efectos que debe producir sobre el cuerpo y mente de sus pobladores las condiciones extremas de su clima.

Y de este modo, el célebre dicho: Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas, nos llega a parecer cuando pensamos en el aislamiento de la ciudad por ese vasto desierto, solo una consecuencia de la topografía y no un desideratum.

En esos días de pleno invierno, a la hora de nuestra llegada, los rayos dorados del sol se reflejaban en las superficies metálicas o metalizadas de los edificios de la ciudad y reforzaban su presencia ante nosotros de espejismo, de ente surreal e incluso imaginario.

De modo que Las Vegas es una ciudad que aparece súbitamente delante de tus ojos. Una ciudad a la que nada de lo que has visto a lo largo de horas de camino te permite anticipar los rascacielos que se yerguen a medida que te acercas. Es así una ciudad que puedes fácilmente confundir con un espejismo. Y más sobretodo si es desde el desierto que llegas a ella, luego de recorrer poco más de 350 millas desde Los Angeles.

Luego de registrarnos apurados en un hotel que quedaba cerca del Strip, nombre que se le da a una sección de unos 6.4 kilómetros de la Calle Las Vegas Boulevard South, y que es la columna vertebral de la ciudad, nos dirigimos en taxi a esa edificación monumental que es The Venetian, en cuyas salas de reuniones nos dieron las credenciales como personal de prensa. El taxista nos recordó lo que seguro le debía decir a uno de cada dos pasajeros para mejorar su propina; que a lo largo de ese Strip estaban localizados 18 de los más grandes hoteles del mundo. Información que complementa lo que habíamos leído en algún prospecto de la locación donde tendría lugar la exposición: que en la vecindad de Las Vegas Convention Center, los visitantes cuentan con más de 100 mil habitaciones de los mejores hoteles del mundo.

Aquel domingo, la principal actividad de esta sección privada del Consumer Electronics Show, el mayor evento de electrónica para el consumidor del mundo, sería un acto de entrega informal de los premios a la innovación. Este evento sencillo acompañado de un coctel formaba parte de lo que los organizadores llaman el CES Unveiled, que se trata de la parte del evento dedicada exclusivamente a los representantes de los medios, grupo que en esta edición, la número 44, alcanzó la suma de unos cinco mil, quienes provenían de unos 140 países.

No es difícil imaginar la Babel de lenguas que se recreaba cada vez que entrábamos a una de las múltiples salas de prensa, en la que te topabas con grupos en los que podías identificar diez o doce lenguas. Y sin embargo, si por casualidad te dirigías al alguno de ellos para preguntar o comentar algo, ellos te respondían en un inglés por lo general fluido que te hacía pensar cómo de verdad este idioma ha pasado a ser una suerte de Esperanto contemporáneo.

Como si fueran soldados de un ejército para la difusión de la palabra y la innovación, la gente de los medios, estaba equipada hasta los dientes con laptops, tablets, smartphones, cámaras de fotografía y video, micrófonos y filmadoras profesionales, entre otros instrumentos a cual más sofisticado para atacar con la máxima precisión, agilidad, profesionalismo y síntesis cada declaración que se hiciera durante esa antesala del evento o luego, durante los cuatro días que duraría el evento una vez que se abriera al público. El personal de prensa estaba dispuesto de la manera que mejor podía en las salas habilitadas para ellos. Pero era insuficiente su capacidad y los que llegaban tarde tenían que sentarse en el suelo de los corredores del The Venetian o, luego, en los pasillos de las áreas de prensa del LVCC, y enchufar donde podían los cargadores de laptops, y demás equipo. En general, el ambiente que se respiraba era casual,

Como decíamos arriba, el primer evento del CES Unveiled fue la premiación de productos a la innovación de una selección de productos que iban a ser expuestos en el show. Fue grata nuestra sorpresa al encontrarnos que en esta ocasión premiaban a un producto de una empresa venezolana, Siragón, que se dedica al ensamblaje, fabricación, diseño y distribución de equipos electrónicos y de computación y que desde el 2009 distribuye sus productos en Argentina de la mano del distribuidor mayorista Greentech. El producto premiado en CES fue la línea All In One PC & TV, un computador de escritorio con procesador Intel en el que se destacan: el diseño minimalista, la asimetría de un soporte en cantilever (el mismo que usa la clásica silla de Breuer), y una pantalla LED de 23 pulgadas.

En esta primera entrega del material que recogimos en nuestra cobertura del evento, compartimos algunas imágenes de nuestra llegada a la ciudad y un primer recorrido que hicimos durante la noche.

Camino a Las Vegas desde L.A., enero de 2012 (foto: GP)
Una de los pocas casas en el camino hacia Las Vegas desde L.A., enero de 2012
Colinas y montañas en las que no crece ni una planta, camino hacia Las Vegas desde L.A., enero de 2012
En ocasiones nos encontrábamos con una especie de bosques de xerófitas, camino hacia Las Vegas desde L.A., enero de 2012
En algunos trechos, la carretera corría rectísima durante alguna sillas, camino hacia Las Vegas desde L.A., enero de 2012
Entrada a Las Vegas, fila de carteles que lo anuncian
Llegando a Las Vegas, el sol nos encandilaba al reflejarse en los edificios, queríamos creer que llegábamos a un espejismo real
Detalle de Crystals, centro de comercios de lujo proyectado por Daniel Libeskind, sobre el Strip, enero 2012
Otra vista de Crystals, sofisticado Centro Comercial sobre el Strip, enero 2012
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