Bodegas Caliterra: Viticultura sustentable

Vista de los viñedos de Bodegas Caliterra (foto: cortesía Bodegas Caliterra)

Por: Lorenzo Dávalos

En estos tiempos en los que la calidad del ambiente pareciera ser amenazada desde diversos flancos, el proyecto de Bodegas Caliterra, de hacer grandes vinos con un modelo consistente con principios de viticultura sustantable, es uno de esos ejemplos que nos gusta difundir. Conversamos en Caracas con Nicolas Saelzer, sobre este tema. Publicamos un resumen de esa conversación.

En Caliterra, el campo es tan impactante que deja sin aliento a quienes lo visitan por primera vez. Seguro fue su belleza la que hizo pensar que el único método posible de cultivar vinos allí, y todavía preservarla, era mediante un esquema sustentable, nos dice Nicolas Saelzer, Director de Exportaciones de Caliterra. Una de las decisiones conservacionistas iniciales fue la compra de 1000 hectáreas, de las cuales 700 hectáreas tenían que dejarse en estado silvestre. Era como decir desde el inicio que se iba a poner parte del patrimonio privado para proteger una belleza natural para las futuras generaciones.

Saelzer nos contó que en Caliterra, la sustentabilidad trabaja sobre la base de tres pilares, un pilar ambiental que incorpora aspectos o diseños ambientales tales como el uso de productos de origen orgánico; atención a cuán amigable con el ambiente es la irrigación; reducción al mínimo del impacto ambiental de la viticultura sin merma de la calidad; rediseño de los procesos productivos para hacerlos más eficientes; uso del flujo gravitacional para transferir los caldos de un tanque a otro; uso del menor número posible de camiones, transportando la mayor cantidad posible de producto; construcción de almacenes para las barricas en los que se regula la temperatura mediante compuertas que permiten la entrada del viento fresco. El pilar social de la sustentabilidad comprende programas de capacitación para los empleados y programas de seguridad con estándares más estrictos que los requeridos. El pilar económico, se basa en un modelo de negocio que busca obtener una rentabilidad justa; es decir aquella que logra el beneficio presente sin comprometer el beneficio futuro. Caliterra es una empresa familiar que no tiene planes de crecer porque el estímulo de sus propietarios es la pasión por el vino.
Bodegas Caliterra se desarrolló en el valle de Colchagua sobre una propiedad circundada por montañas. Fue adquirida en el año 1997 por un joint venture que habían constituido Viña Errázuriz y Robert Mondavi, el célebre viticultor norteamericano. Estos viñedos se extienden sobre una superficie de 1085 hectáreas, de las cuales unas 300 son plantables; el resto del terreno es tierra que se mantiene virgen para conservar la flora y fauna autóctonas. En el año 1997 se inició la plantación de 210 hectáreas; luego, cuando en 2004 Viña Errázuriz le compró a Mondavi las acciones que éste tenía para quedarse con el 100 por ciento de las acciones, se sembraron 90 hectáreas más hasta alcanzar las 300 hectáreas; ésas últimas están localizadas en ladera de cerro, lo que permite aprovechar el potencial gravitacional. Caliterra produce unas 400 mil cajas de vinos por año, de las cuales, la línea Cenit, que es el ícono, representa cinco millones de botellas (más de tres millones de litros). Todos los vinos de Caliterra se producen con uvas cosechadas en viñedos propios, con excepción del Sauvingnon Blanc que se produce con uvas que provienen de viñedos cercanos porque Caliterra es un campo de vino tinto. En la actualidad, los vinos de Caliterra tienen presencia en alrededor de 80 países. Caliterra resume su promesa de marca en términos de un retorno a la calidad de la tierra con el fin de producir los mejores vinos.

Caliterra
Tributo
Malbec 2006

Uno de los caldos más interesantes de esta bodega en uno de sus más altos segementos, es el Malbec de la línea Tributo. Se pueden conseguir en el mercado venezolano los vinos de la cosecha 2006, que fueron embotellados en julio de 2007. Producidos por el Enólogo Jefe de Caliterra, Sergio Cuadra (antiguo Enólogo Jefe de Concha y Toro), los vinos Tributo son caldos single vineyards, fermentados en estanques de acero durante un mes y guardados en barrica de roble francés y americano.

Este Malbec muestra un atractivo y profundo color rojo oscuro; los aromas de frutas rojas dominan en nariz, a pesar de su envejecimiento en barricas por más de un año. También se pueden identificar trazas de ciruelas secas acompañadas de aromas de frutos secos con un trasfondo a moca. En el paladar el vino parece dulce, pero esto se debe al sabor de taninos maduros porque técnicamente es un vino seco, eso sí, con una ausencia de notas verdes. Su sabor es redondo y está enriquecido por un largo y placentero sabor residual.

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