Sentir un Dior (3)

Revista gp 18 pág. 46

Por: Claudia Veitía

En Venezuela no eran muchas las afortunadas que podían sentir un vestido de alta costura; se tenía que ser clienta o modelo o haber tenido un afortunado encuentro con el azar. En todo caso, era improbable aunque posible e inolvidable.

En los años cincuenta, en Caracas se hacían desfiles de Alta Costura. Las casas de Dior, Balmain, Carven, organizaron unos a los que vinieron algunas modelos francesas, pero en muchas ocasiones, muchachas caraqueñas fueron las afortunadas. Indalecia Gómez, junto a su amiga Elena Uzcátegui, ambas bellas, delgadas y altas, tenían las pequeñas tallas necesarias para los vestidos usados en las giras de las colecciones. Ellas participaron en varios de estos desfiles. Indalecia cuenta: Los vestidos de gala eran pesados, se soportaban a sí mismos, hacían el cuerpo. Al cerrarlos, entrabas como en un corset. Por supuesto, cerraban a la perfección, sin una arruga, con una caída increíble, llenos de capas. A pesar de lo estructurados que podían ser, los terminados eran tales que siempre se sentía que estabas dentro de una maravilla. Dior —afirma Indalecia— era muy simpático, le encantaban las caraqueñas y también las argentinas, las consideraba viajadas y de mucha clase; se extrañaba del dominio del francés que tenían. Dior y su equipo eran muy corteses, aunque venáticos. Si hacían algo mal, no faltaban las palabras rudas en camerino, pero también los besos y las felicitaciones salían con igual fluidez en el final feliz. Las recatadas modelos, practicaban día y noche por dos meses, y no se acostumbraban a la entrada y salida de personas desconocidas que las veían desvestirse en camerinos. Ayudantes maquillaban y peinaban —generalmente un sencillo chignon–, probaban zapatos, carteras y sombreros. Las colecciones podían venir también con costosísimas joyas como los brillantes rosados de la Emperatriz Josefina, de Van Cleef & Arpels, o tiaras de zafiro y brillantes que requerían de guardias, incluso en esa época de la Caracas sin delincuencia y de dura mano militar.

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