Tiffany and Co., para hipnotizar y seducir

Audrey Hepburn como Holly Golightly en Breakfast at Tiffany´s

Muchos de lo que vieron Breakfast at Tiffany´s recuerdan que Holly Golightly—aquel personaje de la novela homónima de Truman Capote—, interpretado de manera encantadora por Audrey Hepburn, corría a mirar las vitrinas de la famosa joyería neoyorquina cada vez que sentía un ataque de mean reds. Holly definía este término como un tipo de depresión que designa un malestar emocional asociado con accesos de temor difuso de origen desconocido. Los mean reds no deben confundirse con los blues, otro tipo de depresión, más bien típica de personajes como Bridget Jones, que los sufre cada vez que, al exceder su límite diario de calorías, encuentra que ese exceso se ha transformado en centímetros de grasa de su cintura o sus caderas. Para curarse esos mean reds, Holly no necesitaba precursores del Prozac; para ella era suficiente con mirar las vitrinas de Tiffany´s, donde siempre podía admirar esos bazaletes, anillos, pendientes o broches de oro amarillo o blanco, engastados algunos de ellos con diamantes, rubíes, zafiros, esmeraldas; dispuestos al lado de los juegos de té y café en plata esterlina (patrón de plata establecido por Tiffany´s que se hace con 750 partes de plata por cada 250 de bronce), y junto a ellos, los relojes de oro, platino o acero inoxidable, con correas en piel de cocodrilo; además de las fuentes, bowls y candelabros en cristal. En esas vitrinas de Tiffany´s los reflejos de las joyas que titilaban en la retina de sus ojos distraían a Holly, piensa uno, de la incesante proliferación de pensamientos oscuros y pavorosos que circulaban por su agitada cabeza, o de aquellos otros de color gris pálido pero igual de sombríos, que podían aparecer fácilmente en la mente de una mujer de ese mundo grave de finales de los cincuenta cuando apenas comenzaba la Guerra Fría. Cuando los tengo—le cuenta ella a Paul Varjak—lo único que me hace bien es tomar un taxi e irme a Tiffany´s. Me calma de inmediato. La quietud y el modo orgulloso como luce; nada malo podría ocurrirte allí. Si pudiera encontrar un lugar real que me hiciese sentir como Tiffany´s, entonces compraría muebles y le pondría un nombre a gato!.

Tiffany & Co., fue fundada en Nueva York por Charles Lewis Tiffany en 1837. El local original estaba en Broadway y su primer día tuvo ventas por menos de cinco US dólares. Pero a los pocos años se mudaría a la dirección definitiva, donde aún se encuentra, en la Quinta Avenida con la Calle 57. Esta joyería no se hizo célebre en 1961, año del estrenó de Breakfast. Ya era conocida y millones de personas habían admirado sus vitrinas o visitado ese célebre local para contemplar sus piezas exclusivas. Aun cuando muchos menos salen de la tienda llevando en sus manos una pieza dentro de la célebre caja color turquesa que envuelve los objetos de esta joyería y que fue registrada hace más de 100 años como emblema exclusivo de la marca.
IR / lD

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