El pasajero de Truman, una historia de lo que no fue

Por: Jeanette Rojas Montserrate

La historia de Venezuela, generalmente ha sido contada desde un academicismo inexcusable. Éste no es el caso de la historia que narra esta novela, que se desarrolla en el marco de una conversación entre Humberto Ordóñez y Ramón Velandia quienes, luego de sesenta años, rememoran un caso casi olvidado de nuestra historia contemporánea. Estos dos personajes, protagonistas anónimos de ese caso conversan, guiados por la pluma investigadora de Francisco Suniaga, acerca del doctor Eugenio Escalante, personaje de la política cuyo fin resultó un acontecimiento tristemente memorable. Escalante fue un célebre candidato a la Presidencia de la República que hubiese sucedido a Isaías Medina Angarita. Lo que para un diplomático destacado e intachable significaría la cúspide de su carrera resultó en una tragedia. La demencia acabaría, no sólo el sueño del doctor Escalante y sus asistentes, sino también con el de todo un país. Según la narración de Velandia, el proyecto político de Escalante parecía muy conveniente para Venezuela y prometía resolver muchos de los problemas que se presentaban para la época y a futuro. Velandia atribuye su impresión previa a cierta capacidad que tenía Escalante, quien como buen diplomático, era capaz de aparentar seguridad en ciertas situaciones y salir a flote en medio de la turbulencia política.
Además del dramatismo que le imprime Suniaga a la historia, presenta un claro y muy expresivo panorama de la Caracas de inicios del siglo xx; conciertos en el Teatro Municipal, música de piano proveniente de las casas o hermosas jóvenes sentadas en los poyos de las ventanas, son imágenes que indudablemente evocarán recuerdos en los lectores de más edad, quienes posiblemente sentirán la narración más vívidamente. Ideas como la megalomanía y “la maldición del poder”, así como las críticas, habladurías y carencia de privacidad, se repliegan a la largo de la narración para dar cuenta del significado de la dura actividad política, la cual “une a los hombres para separarlos luego”.. Fuertes insomnios, paranoias, alucinaciones, temor a las multitudes, deconfianza en sí mismo e inseguridad son todos ellos padecimientos que presagiaron la extraña y repentina locura del doctor Escalante en ese momento de decidir su candidatura. Ésta es una historia contada no por los heróicos vencedores, sino por humanos corrientes, quienes asumieron en carne propia la dura existencia de la política, la cual atrapa a sus participantes como en una prisión en cuyos yacimientos subyacen numerosas historias ocultas.

El pasajero de Truman
Francisco Suniaga
Mondadori, 2008
302 p.

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