Escocia, Mary Stuart, Queen of Scotland

Mary Stuart, Queen of Scots, retrato anónimo realizado por un seguidor de Francois Clouet

En ma fin gît mon commencement
(In my end is my beginning)

Mary I of Scotland, había bordado esta frase en su ropa cuando estaba en prisión

Esta frase fatídica que borda con conciencia histórica esta reina cuya vida fue tan apasionada como tortuosa, es la imagen especular de ese maravilloso primer verso de T. S Eliot en “East Coker”, el segundo de los Cuatro Cuartetos: In my beginning is my end, In succession.

Sobrina de Enrique VIII, María Estuardo, reina de Escocia, comenzó su vida política desde una edad increíblemente temprana. A los seis días de nacida fue proclamada reina de Escocia y a los nueve meses se celebró la ceremonia de coronación. Comprometida desde muy pequeña en el Tratado de Greenwich con Eduardo, el hijo de Enrique VIII de Inglaterra, se inició en los problemas matrimoniales sin haber cumplido los seis meses de nacida. Sólo pasan nueve meses del acuerdo cuando el rey de Inglaterra ataca a Escocia en el llamado sábado negro. Su madre, María de Guisa, miembro de la realeza francesa y regente de Escocia, la envía a Francia a los 5 años y la compromete con el delfín Francisco, hijo del rey Enrique II, con quien se casa a los 16 años. Su madre y su esposo, ya rey de Francia, mueren en 1560, por lo que al año siguiente decide regresar a Escocia, en donde había un fuerte movimiento protestante y violentos sentimientos anti-franceses alimentados por las acciones a favor de Francia y anti protestantes de la fallecida Regente. Como ferviente católica, lidera la Contrarreforma en Escocia y luego en Inglaterra, donde se enfrenta con duras acciones represivas que le valen el apodo de Bloody Mary. Asesinatos, rebeliones, conspiraciones y guerra civil marcan este período, que enfrentaron a la católica María con muchos de sus súbditos. En 1565 se casa con su primo, lord Darnley, quien le exigió el título de rey y quién se decía la hacía infeliz. Luego de descubrir la participación de su esposo en la conspiración que resulta en el asesinato de su consejero principal, el italiano David Rizzio, se aparta de él. En febrero de 1567, Darnley aparece estrangulado en los jardines de su casa, ya destruida con pólvora. En mayo de 1567, María se casa con el earl de Bothwell, quien se piensa había planificado el asesinato de Lord Darnley del que aparentemente la reina estaba en conocimiento. La nobleza escocesa indignada por el matrimonio y la trama de sucesos, se rebela, la obliga a abdicar en favor del pequeño hijo Jacobo, de un año de edad, nacido de su matrimonio con lord Danley, y la hace prisionera. La reina logra huir de la prisión y se dirige a Londres, a la corte de su prima Elizabeth. Esto fue un error. En Carlisle, la reina Elizabeth la hace prisionera. Decide que en lugar de seguirle un proceso le va a abrir una investigación por la muerte de lord Darnley. Elizabeth no quería declararla culpable y verse forzada a cometer un regicidio. Esto la lleva a tenerla prisionera durante 18 años. Se cree que quien salva a la reina de sus dudas morales es Francis Walshingham, Secretario de Estado de Elizabeth. El desarrollo de la investigación se topa finalmente con la piedra angular para incriminarla. Las ocho cartas y sonetos de amor escritas por Mary al earl de Bothwell. La autoría de las cartas es un hecho que permanece en discusión hasta nuestros días. Aunque los originales se perdieron, las copias no tienen la calidad suficiente para decidir si fueron o no forjadas. Finalmente, la famosa conspiración de Babington la compromete seriamente. Se le sigue un juicio por traición y es condenada a muerte, sentencia que se ejecuta en febrero de 1587. Su hijo, Jacobo VI, solo logra controlar las revueltas en Escocia en el año 1586 con una alianza militar que acuerda con Isabel I. A la muerte de Isabel I, la poderosa Elizabeth, Jacobo VI hereda también el trono de Inglaterra.

Bloody Mary

1 1/2 onzas de vodka
3 onzas de jugo de tomate
1 chorrito de jugo de limón
1/2 cdta de salsa Worcestershire
2 – 3 gotas de Tabasco®
sal de célery
1 cuña de limón
1 tallo de célery

Mezcle bien todos los ingredientes (menos el trozo de limón) con hielo y cuele en un vaso alto o highball sobre cubitos de hielo. Añada sal y pimienta al gusto. Adorne con una cuña de limón y un tallo de célery y sirva este tradicional cóctel de color subyugante, rojo como la pasión de esta ferviente reina.

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